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Isto é facer país. Si veis a una gallega caminando sonriente, quizás exhausta, y tarareando, despreocupada, aquello de “Unha vella a falta…”, sospechad. Es parte del sistema. La Xunta está empeñada en relegar el sacho al trastero. Comprobadlo aquí y, si queréis más detalles y consecuencias, aquí.

¡Menudo contrabandista!
¿Pagaría un canon a la asociación de armadores de la zona?

jesus was a pirate

El provocador

Ahí lo tienen, el paladín de la democracia, el defensor de los valores patrios, Federico Jiménez Losantos (El Mundo, 13 de marzo de 2008):

No es probable que Pedro Jota, Casimiro, Fernando Múgica, César Vidal, Luis del Pino y yo seamos inculpados como autores de la masacre del 11-M, pero tampoco lo descartemos. (…) todo es posible. Incluso que juzguen a Alcaraz y Ángeles Domínguez, cuyas asociaciones han acogido a la gran mayoría de las víctimas del 11-M, con Garzón de juez y asistido por un jurado paritario presidido por Pilar Manjón y con Pilar Bardem como secretaria, o viceversa.

Casi

Ningún partido político me ha dicho por qué tenía que votarlo. Me llegó a casa propaganda del BNG, del PSOE y del PP. El Bloque me decía que tenía que votar pensando en Galicia. Los sociatas me contaban que si no iba a votar sería tirar mis ideas a la basura. Rajoy me escribió una carta para ponerme a parir a Zapatero. Patrañas.
Es un poco lo que ha pasado en esta campaña. ¿Alguien conoce solo una gran propuesta? ¿Defender la libertad? ¿Buscar la igualdad? ¡Venga ya!
Esta ha sido la campaña de las no ideas.
Lo que yo creo que está en juego —y lo digo ahora, cuando aún no se sabe nada sobre los resultados, ni siquiera sobre la participación— es la credibilidad. O sea, la imagen. ¿Quién cree el ciudadano que es más creíble, más de fiar? Eso es lo que está en juego en estas elecciones. Ni ideas, ni reducciones de impuestos, ni viva España, ni la educación mola, ni nada. Solo saber quién crees que parece que te da la sensación de que todo apunta a que aparenta mentir menos, según parece. O no.
La campaña de la no política.
Menos mal que no vi la tele y no vi ni un solo anuncio electoral. Bueno, sí, vi uno. Y casi me convence: Falange Española y de las Jons… Casi.

Hoy ETA ha asesinado a un trabajador, Isaías Carrasco. Me he quedado jodido todo el día. Solo quería escribir aquí las palabras que le escuché al mediodía en la Ser al número 1 de la lista del PNV al Congreso por Guipúzcoa, José Ramón Beloki, que es de un partido que no tiene nada que ver con el PSE, en el que militaba el asesinado. Dijo algo así:

Cuando ETA puso una bomba en la sede del PSE, era también nuestra sede; y hoy, la gente del PSE es también mi gente y sus ideas y su proyecto político son también mis ideas y mi proyecto político.

Los medios lo recogieron así, así, así, así, así, así

Jordi Évole, de profesión Follonero. Se metió en un mitin del PP con un micro de la Ser y le increparon. Entró en uno del PSOE con el logo de la Cope, lo abuchearon y él acabó bendiciéndolos. Coló a un negro en un mitin de Zapatero y en otro de Rajoy para que se colocara entre los forofos y acabó saliendo en los periódicos al día siguiente: él mismo tío con los dos líderes —que el rollete integrador mola mucho—. Fue capaz de que ZP dijese “Javier Bardem” en el primer debate con Rajoy. La mediocridad de la campaña también tiene una cara divertida.

Tal sinceridad es abrumadora. Tal elogio de la democracia, también. Gabriel Elorriaga, sembrador:

Toda nuestra estrategia está basada en el votante socialista que duda. Sabemos que nunca nos votarán. Pero si podemos sembrar dudas suficientes sobre la economía, sobre la inmigración y el tema nacionalista, entonces tal vez se queden en casa.

Se lo dijo al Financial Times. Como secretario de Comunicación del PP, Elorriaga es en gran medida el responsable del discurso político —de qué se habla, qué se argumenta…— de ese partido.

Debe de ser asqueroso tener que vivir pegado a un escolta. A todos los políticos del País Vasco les pasa porque hay gente que cree que las verdades son absolutas y que a quien no las comparte hay que perseguirlo y quemarlo en la hoguera. Por infiel. Los hijos de puta.

La semana pasada, una de esas políticas, la presidenta del PP vasco, María San Gil, estuvo en Santiago y acabó saliendo en todos los telediarios y periódicos (aquí, aquí, aquí, aquí, etc.). A mí me tocó vivirlo con bastante cercanía. Unos fulanos independentistas —la mayoría de Agir—, quince o así, recibieron a San Gil a gritos de “fascista”, “terrorista”, “fóra da Galiza” y otros clásicos populares. Tres imbéciles se enzarzaron a empujones con los escoltas. Se habló de intento de agresión, pero yo no me lo creo. Los de Agir son un poco retrasados, pero saben lo que se juegan con la “policía espanholista repressora”.

La cosa no pasó de ahí. El problema fue que Antena 3 decidió abrir su informativo con la movida. Y se lió. Toda la prensa mordió el cebo y les dio un micrófono cojonudo a los de Agir. Pasa todos los días en el País Vasco, pero si es en Galicia se activan todos los mecanismos demagógicos y los cínicos claman: “¡¿Adónde hemos llegado?! ¿En Galicia también?”.

Yo creo que los periódicos podían haber puesto en su agenda del día algo así como:

Hoy, a las doce y media, María San Gil da una conferencia en la Facultad de Económicas de la USC. A la entrada, cuatro independentistas la llamarán “fascista, terrorista, represora, españolista” y la invitarán a irse “fóra da Galiza”. La entrada es gratuita.

El Fin de la Tierra es un lugar donde los vientos tocan heavy metal, el sol está siempre a punto de esconderse y el mar libra una eterna batalla con las rocas. Es un enorme abismo desde el que se mira con nostalgia al futuro. Los pasos del caminante dejan de ser firmes y se queda solo frente al horizonte, en el único lugar en que los peregrinos se atreven a gritar. El Fin del Mundo huele a sal.
Con el cuerpo azotado por el viento, el caminante rumia otra vez todos los kilómetros de su viaje y se pregunta: ¿Es el Fin del Mundo o es el Principio?

 

(La foto es de Spi, compañero peregrino de Santiago a Fisterra en estos días)

El otro día murió Ángel González. Poeta, un tipo cuyos versos siempre me sorprendieron por su sencillez y porque, peseangelgonzalez a ella, me dejaban —me dejan— tonto.
“Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo [...]“
Así empieza una de sus estrofas que más me gustan. El tío está diciendo: “Venga, ahí va, os voy a contar quién soy”. No dejéis de leerlo, sus poemas son accesibles a todos. Nada solemnes. Pero riquísimos para digerir con tranquilidad.

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